LegalPyme | Creación de una sociedad: ¿cuándo y para qué? (por un abogado experto)
1485
single,single-post,postid-1485,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,

Artículos LegalPyme.es

Creación de una sociedad: ¿cuándo y para qué?

05 Ene 2017, Posted by jose paez in Actualidad LegalPyme.es, Artículos LegalPyme.es, Mercantil-Societario
proyectos-empresariales

| 5 de enero de 2017 |

 

Durante los últimos 24 meses se ha producido un aumento paulatino en el inicio de proyectos empresariales. Normalmente, estas iniciativas tienen detrás un proyecto personal o de varios impulsores quienes, una vez concebida su idea, se plantean si iniciarla como trabajadores autónomos o bajo la creación de una sociedad.

 

Artículo redactado por el

Equipo del Área Mercantil-Societario 
 

¿Cuáles son las normas a tener en cuenta para la creación de una sociedad?

 
Las principales normas a considerar antes de la creación de una sociedad son el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital y el Real Decreto 1784/1996, de 19 de julio, por el que se aprueba el Reglamento del Registro Mercantil.

Teniendo en cuenta los datos del año 2015 (dado que aún los datos del 2016 no son públicos), según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) se incrementó en 42.192 afiliaciones. Por su parte, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2015 se constituyeron 94.439 sociedades mercantiles. Es decir, en ese ejercicio hubo más de 125.000 iniciativas empresariales.

 

Aspectos clave antes de decidirse por la creación de una sociedad

 

No existe una fórmula ideal para elegir la mejor forma jurídica para nuestros proyectos empresariales, pero sí podemos encontrar ciertos aspectos que pueden orientarnos en el inicio de nuestra actividad y que conviene valorar antes de decidirse por la creación de una sociedad.

 

1. Responsabilidad: La principal desventaja del autónomo respecto a una sociedad es su responsabilidad ilimitada, ya que (como regla general) éste responde con su patrimonio personal por las deudas frente a terceros, mientras que si elige la creación de una sociedad su responsabilidad se limita al capital social de la empresa.

No obstante, un trabajador autónomo puede limitar parcialmente su responsabilidad si se cumple con ciertos requisitos fijados en la Ley de Emprendedores (Ley 14/2013), quedando su responsabilidad limitada a las deudas generadas de su actividad. Aún así, su responsabilidad sigue siendo más amplia que si se ejerce la actividad a través de una sociedad.

Por lo tanto, cuando estemos ante actividades de riesgo o actividades con elevados costes, la limitación de la responsabilidad deberá ser un factor esencial a valorar en el momento de elegir la forma jurídica de nuestros proyectos empresariales.

 

2. Participación múltiple: En caso que la iniciativa empresarial venga impulsada por varias personas, la configuración de la estructura lleva a recomendar la creación de una sociedad que permitirá la adopción de garantías en gobierno corporativo y compromisos de los socios en cuanto a la prestación de servicios a la sociedad (en el caso de que, además de aportar capital, aportaran conocimientos o trabajo), así como pactos de salida y entrada de nuevos socios.

Los estatutos sociales podrán confeccionarse como un traje a medida y, si la ley limitase en alguna forma esta adaptación, es posible establecer pactos vinculantes entre los socios mediante un acuerdo de socios o pacto parasocial.

 

Planificación antes de decidir la creación de una sociedad

 

3. Imagen de profesionalidad y transparencia: Sin perjuicio de que hay grandes iniciativas detrás de proyectos empresariales liderados por un trabajador autónomo, la constitución de una sociedad proyecta una imagen de profesionalidad y permanencia en el tiempo del proyecto.

Además, las personas físicas o jurídicas que deseen contratar con la sociedad, ya sean posibles clientes, proveedores o trabajadores, podrán consultar información disponible de la empresa en el Registro Mercantil (por ejemplo, las cuentas anuales de los ejercicios cerrados).

 

4. Planificación: La incorporación de todos los derechos del proyecto a una sociedad (como son la marca, patentes, contratos con proveedores o clientes, personal clave, etc.) permite que en caso de sumar terceros al proyecto, o incluso, desinvertir buscando plusvalías, sea mucho más ágil y seguro que bajo la forma del autónomo.

 

En definitiva, salvo en casos puntuales, desde el Área de Derecho Mercantil-Societario de LegalPyme.es, recomendamos  apostar por la creación de una sociedad para dar forma a los proyectos empresariales de nuestros clientes, consiguiendo desde el primer día implementar una estructura empresarial eficiente y apropiada.

 

Conozca al Responsable del Área Mercantil-Societario.
 

No dude en ponerse en contacto con nosotros para prestarle asesoría mercantil y asesoría online jurídica en todo lo que pueda necesitar.

Facebooktwittergoogle_pluslinkedinmail